Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas
Cosmogonía
Devenir del cosmos y del hombre, ordenación y potencia de los planos del universo y apocalipsis escatológicas, son categorías recurrentes en la concepción del mundo de los Tobas; tanto en la predominante en otras épocas como en la derivada ahora de la influencia cristiana. El universo es percibido como un discurrir cíclico, cuyos periódicos trastrueques, sean ya "porque las cosas se agotan y entonces tiene que cambiarse de vuelta" (P. Yorqui) o sino por las culpas y pecados de los hombres, velan bastante la noción de "origen" en el sentido de comienzo absoluto. La mayor parte de los informantes, en efecto, no hacen alusión al comienzo del mundo a partir de un caos o realidad primordial, radicalmente distinta a la constituida más tarde como cosmos, sino que se refieren directamente a una serie de cataclismos que lo afectaron sucesivamente hasta concluir en las circunstancias actuales. No obstante en algunas descripciones, como en las transcriptas a continuación, puede reconocerse una noción de origen con la connotación mencionada:
Relato N° 62
"Ese cuento, de cuando Dios hizo de una masa esta tierra... ¡Ca!; ¿que quién hace de una masa a esta tierra, que quién compuso esta tierra? Que Dios la hizo así como es".
"Y no hay nada entonces, al principio; ni plantas ni pasto".
"Primero se hizo como una masa; se agrandó en el piso. Hasta ahora nosotros estamos pisando este piso".
"Cuando se machucó, la machucó Dios a esta tierra, entonces Dios la dio vuelta".
"¿Y quién la compuso? ¡Ca, que yo digo que Dios!"
"Se agrandó la masa. Cada vez más, cada vez más; cada vez más grande hasta todo el alrededor" (P. Yorqui).
Relato N° 63
"Cuando empezaba, Dios agarró una masa de tierra. Chiquitita como pelota era esa masa de tierra; como un cascote era".161
"Y a la masa esa, la hizo crecer Dios hasta el tamaño de ahora".
"Después, Dios creó también a Metzgoshé; el primer hombre era ése".
"Todo era obscuro entonces. Después recién aparecieron sol, luna y estrellas; y el Metzgoshé se dio cuenta que todo viene de Dios".
"Antes había un poco de claridad. Pero Metzgoshé apenas sentía el ruido de los animales y no los veía; los sentía, pero sin poderlos ver".
"Al día siguiente, una voz cerquita, de Dios era esa voz, le mandó agarrarlos a esos animales".
"Pero no había sol todavía. Metzgoshé tanteó entonces, para no tropezar con la poca claridad, y agarró a Olg 'rah, el Gallo. Olg 'rah le dijo que al segundo día habría sol, que vendría Nalah".
"Entonces, después se subió Nalah al cielo. Antes estaba todo lleno de humo, como si fuera niebla" (A. Soldán).
La idea esencial en ambas narraciones, evidentemente, es que el mundo que conocen, en sus comienzos apenas una extensión obscura, árida y vacía, se genera a partir de una pequeña masa de tierra, aplastada y hecha crecer por K'atá hasta su tamaño actual. Posteriormente se originan hombres y animales, o mejor dicho descienden desde el cielo, comienza a crecer la vegetación y la aparición y ascenso del sol concluyen con el período inicial de obscuridad. Más tarde, una serie de cataclismos, sean por agua, fuego, hambre y obscuridad y terremotos o trastrocamientos del plano terrestre, provocan la aniquilación casi total de sucesivas creaciones; cuya reconstrucción se efectúa según un esquema más o menos semejante.
Se destacan asimismo en el relato de Soldán los temas del antecesor, hasta ahora desconocido en la narrativa antropogónica toba aunque, como después veremos 161, el mismo aparece en relación con un tema mesiánico de reciente integración, y el de la época de obscuridad primordial. Dicho tema ofrece claras correlaciones, tanto con el ciclo cosmogónico peruano como con el de las culturas de agricultores amazónicos 162.
Notas:
161 Ver supra relatos nros. 74 a 77.
162 Aunque no del todo bien conocida, también la cosmogonía peruana, más que en un acto inicial, hace recaer el peso del proceso generador en una serie de cataclismos que terminaron con sucesivas constituciones del orbe y creaciones de hombres; entre otros, las relaciones Betanzos (1880: 1-3), Santa Cruz Pachacuti (1950: 209-210) se refieren además a un tiempo inicial de obscuridad, intercalado entre la creación y la aparición de los astros. El mismo motivo figura en las mitologías de los Apapocuva-Guaraní (Métraux, 1946c: 14-15) y de los Mbayá-Guaraní (Cadogan, 1954: cap. III).