Mitos de los Indios Toba

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Tanagah 

Antes no había mujeres. Los hombres eran pájaros, el Holé era el cacique, pájaro negro como cuervo. Tenía muchos bichitos que hacen cuevas en la tierra, hacen asado y guardan en las cuevas.

Vienen del cielo las mujeres para buscar algo para comer y les dice el cacique: "Si alguno quiere cuidar". Se quedó el loro cuidando para espiar a las mujeres, esperando para saber. Se escondió el loro en un árbol tupido, en un palo llamado Nodik (espinoso, de hojas con puntita espinosa), allí se escondió el loro. Bajaron las mujeres y las vio que comían. De pronto, ellas vieron al loro y le tiraron una bolilla y le dieron en la quijada, y el loro quedó colgante, sangrante, mudo. Las mujeres se volvieron al cielo. El loro ya no podía hablar.

El Holé le preguntaba, pero ya no hablaba, únicamente señalaba el cielo con el dedo. Por la mañana pidió Holé otro cuidador. Se ofreció la liebre diciendo: "Yo quedaré mañana". Y se fue la gente a buscar comida, se fueron todos los compañeros, y quedó la liebre (loma) a cuidar. Y no cuidó nada, se durmió. Y bajaron las mujeres y comieron. Y cuando volvió la gente le preguntaron: "Bueno, ¿qué vio?" "Nada, porque me dormí".

Quedó a cuidar el "Delali" (lagartija). Se metió en la troja. Cuando vinieron las mujeres la vieron, la tomaron del cogote, le hicieron abrir la boca, y le metieron una semilla, y se hinchó el cogote, y no pudo hablar. Y ellas comieron. Y cuando vinieron los compañeros sólo señaló el cielo y no pudo hablar.

Al día siguiente quedó el Holé a cuidar. Voló a un palo hueco y sintió bajar a las mujeres por escaleras de soga, las vio el Holé. Las mujeres le tiraron las bolillitas y el Holé se protegió con el ala. El Holé tenía un pori de fierro, lo tiró fuerte y cortó la escalera. Las mujeres lindas quedaron arriba, las que cayeron eran más fieras y se enterraron en tierra.

El Holé se puso a gritar: los compañeros le oyeron. La iguana oyó primero, y se vinieron todos en tropel corriendo; vino el quirquincho, que no podía correr y venía tropezando y corriendo; y los otros lo pasaron. Y después había una víbora cruzada en el camino. La víbora hizo a las mujeres. La gente se paró por temor a la víbora. Llegó el quirquincho que tiene el cuero grueso: "Qué pasal", preguntó. "Esperamos a usted porque hay víboras. Usted tiene grueso el cuero". Pasó el quirquincho, la víbora lo quiso picar, pero se quebró los dientes. Y el quirquincho pasó, pasó, la gente lo siguió. Otra vez el quirquincho se retrasó. Llegó el tropel, preguntó a Holé y dijo él: " Bueno, aquí se enterraron las mujeres". La iguana cavó y sacó siete mujeres para sí y no quiso dar a otro porque él ganó.

Después vino el quirquincho, y estaba cavando la tierra, halló una mujer y con la uña le metió en el ojo y la mujer quedó ciega, y de allí empezó a haber ciegos en el mundo. Si el quirquincho la hubiese sacado bien, no habría ciegos y tuertos. Pero la mujer era linda, lástima que era tuerta.

El Holé enseñó mujeres coger.

Vino el Nowaikalachiguí, quiso coger y se quedó pelao. Nowaikalachiguí fue a buscar piedras, e hizo bola y con palo santo hizo "Kanamin". Y se animó y cuando quiso morder la mujer le quebró los dientes, y ya quedaron bien las mujeres.

La paloma habló primero. Quiso hacer hijo, pero grandecito... ya se muere.

Hizo otra vez y se muere otra vez.

Todos los hombres antes salía sangre del pito. Después se cambió, el hombre ya no tenía sangre, ya la tenía la mujer.

Primero se atrancó el Kanamin en la mujer hasta que amaneció como perro. Y ya se ha cambiao Tanki, lo puso en el perro y ya con eso anda bien.

Nakonakó (el hijo de la tinaja) Dahewa (Sol) y Sakai (la hija del Sol)