Chuquis
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Uno de los vestigios de los antiguos pobladores los encontramos en Loma Pircada, una elevación de aproximadamente unos 1600 m.s.n.m. que se encuentra rodeada por un anillo de pircas, de hasta 3 metros de altura. En la cima se han detectado 17 círculos de piedra de 3 metros de diámetro, distribuidos simétricamente. En uno de ellos se localizó la presencia de maíz.

Es parte de Loma Pircada pero se destaca como si hubiese sido un "Hábitat de lo sagrado", enmarcado por un ambiente bellísimo.
Presenta tres paneles sucesivos que, en diferente ángulos ofrecieron el soporte a las expresiones nativas.
Los dibujos son esquemáticos de colores rojo, negro, ocre y blanco; sus formas denotan en parentesco con otras manifestaciones de pintura rupestre andina.
Las particularidades del sitio de Piedra Pintada por su monumentalidad y por las características de su emplazamiento, inducen a pensar en la imposición de sentimientos de trascendencia hacia lo sagrado.

Se la conoce como "Agua que cae", o "Madre del Agua" en referencia a la diosa diaguita del agua. En verano con el aporte de las lluvias, se convierte en una espectacular cascada.
Los vecinos de Chuquis consultan todo el día y a toda hora los colores de su cambiante espectáculo, profetizando así increíbles vaticinios respecto al estado del tiempo y algunos otros designios o fenómenos sobrenaturales.

Se encuentra emplazado en una superficie plana relativamente elevada entre dos cauces secos del río Yacurmana.
Lo constituyen tres conjuntos de estructuras rectangulares, muros de contención y habitaciones adosadas a andenes de cultivo. Éstos tiene una longitud de 15 a 20 metros con unos cinco metros de separación.
En uno de los recintos se encontró abundante cerámica y cuentas de collar. En otro restos óseos, junto a un puco de cerámica negra pulida como ajuar del enterratorio.
Imagen: Trabajos en el sitio